Historias

Iane Vukosich

Iane en el río del Delta en su casa, Argentina

Del sur, nacida en Ushuaia y criada con mucha conciencia ecológica, Iane Vukosich hoy vive sin sacar la basura en una casa que construyó junto a su pareja, Tatán,en una isla del Delta.

Iane se mudó a la gran ciudad para estudiar arquitectura. Cuando tenía 21 años y varios años de estudio, su mamá le preguntó qué tenía pensado hacer cuando terminase la facultad. A lo que ella, sin saber por qué, respondió: “me voy ir a vivir al Delta.” Hoy se ríe pensando en esa anécdota y en los maravillosos mensajes del Universo. Meses más tarde conoce a su pareja… un oriundo de Tigre, criado en las islas del Delta. Era evidente que algo mágico entre ellos iba a suceder.

La magia de esa relación vio sus frutos cuando decidieron comprar un terreno en el Delta y construir una cabaña. Cabaña que en ese entonces pensaban destinar a alquileres y hoy es el hogar que los cobija. 

“La construcción empezó unos días antes de que nazca Maia, nuestra hija mayor. Al año y 2 meses de ella fuimos a pasar un día del padre…y no volvimos nunca más a la ciudad. Fue un impulso muy fuerte de los dos de que ya no perteneciamos al cemento.”

La casa de Iane

Me cuenta que el primer año fue muy duro. Se mudaron casi sin pertenencias y la cabaña estaba a medio terminar. Lavar los platos en el río y cocinar con un pequeño anafe, era cosa de todos los días. Sin mencionar que Maia tenía apenas poco más de 1 año y Milo, su segundo hijo, venía en camino. Para su familia y amigos fue una locura. Pero ellos sintieron que estaban haciendo lo que realmente los hacía feliz, a pesar de las adversidades.

El nacimiento de Milo trajo paz y calma a sus días, y la seguridad de sentir que estaban, donde tenían que estar.

“Nuestro sueño es ser autosustentables. Soñamos con no tener que necesitar comprar más nada.” Este horizonte que parece sueño pero que cada vez es más cercano, forma parte del espíritu familiar que día a día trabajan en conjunto para alcanzar.

Iane con sus hijxs

El sistema de recolección de residuos en donde ellos viven es muy precario. Si a esto le sumamos la pristinidad del ambiente, obtenemos como resultado una familia que decide hacerse cargo de todo lo que ingresa en su casa.

No tiran basura.

Hacen compost, reciclan, reutilizan y llenan botellas de amor (actividad favorita de los más chicos). “Nada se pierde, todo se transforma.”

La charla se fue un poco por las ramas y la terminamos hablando de todo…Compartiendo nuestras dudas, inquietudes y necesidades. Yo también creo en la magia del Universo, y siento que la charla con Iane ese día, fue un mensaje cósmico. Ambas nos sentíamos un poco desorientadas, y logramos darnos pilas mutuamente. Re descubriendo, en el intercambio de ideas, la red que nos contiene. La fuerza vibracional de los que estamos en este camino, dándolo todo por amor, sin esperar nada a cambio, más que, el cambio hacia un mundo mejor.

La familia completa

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s