Historias

Vicki Revol – Fundación Ecoinclusión

Leo, re leo, escucho, vuelvo a escuchar y no sé por dónde arrancar…Me gustaría directamente volcar una transcripción literal de la entrevista que le hice a Vicki Revol, de Fundación Ecoinclusión. No hay frase que escape a la inspiración. 

Llegué a Vicki por otros emprendedores inspiradores, los chicos de Borna, que cuando vieron lo que estaba compartiendo me conectaron con Vicki, pensaron en esa sinergia, en esos puntos en común. ¡Y no se equivocaron! Vicki es el perfil que busco cuando quiero contar historias que inspiran. Una persona humilde y tremendamente comprometida. Con una voz dulce pero firme, transmite una convicción que contagia. 

Vicki Revol en plena acción

Ella es la Directora Ejecutiva de Fundación Ecoinclusión, una organización que gestiona proyectos de triple impacto. La Fundación nace en el año 2014 en Alta Gracia, Córdoba, a raíz de ver la cantidad de botellas plásticas tiradas en la calle y la contaminación que generaban, dañando la naturaleza. Ahí se empezó a pensar en un producto que vincule la materia prima y la re inserte en un círculo de valor, una tecnología que tenga visibilidad en espacios públicos, que permita volver a la gente protagonista e intérprete de la realidad.

En Argentina 1,03kg es el promedio de desechos plásticos que un habitante produce por día. Son 12 millones de botellas plásticas, de las cuales se recicla tan solo el 30%.*

Luego de mucha investigación, trabajo e iteración dieron con el producto de los ecoladrillos hechos a partir de pet triturado y usados para construcciones sociales, sumando a la cadena productiva a los recuperadores informales. De esta manera, el producto generaba impacto ambiental y social, convirtiéndose así en un símbolo del triple impacto y de economía circular.

“Trabajar con lo que llamamos basura es un poco revolucionar el status quo, el confort, somos casi hijos de una industria plástica. Eso implica alfabetizar nuestro ego en torno a lo que después le exigimos a la tierra y cambiar nuestros hábitos de conducta diaria y eso no es fácil.”

Los ecoladrillos se destinan a causas sociales que tienen necesidades constructivas, y se traducen en el acceso a nuevos derechos como alimentación, empleo, salud, etc. De esta manera, contribuyen a ver al plástico como un material noble y como un recurso, no como un desecho. 

Ecoladrillo de la Fundación Ecoinclusión

Cuando le pregunto a Vicki qué la inspira o que la llevó hasta donde está ahora, me cuenta que de chica siempre “sentía que sentía distinto”, había en ella una conciencia y una empatía tan grande que la llevaron a meterse en el laburo social desde muy chica. Casi con un aire poético me dice “el barro que me mojó en esos asentamientos, nunca se secó.” Ese barro se convirtió en tierra fértil en la cual Vicki fue plantando sus semillas. 

“Había cosas del mundo que estaban pasando y que me parecían injustas; había algo mío que me decía que si bien yo no soy el otro yo no podía ser sin ese otro. Entonces dije bueno, quiero ofrecerme como puente. Cuando uno se presta se da cuenta de que en realidad los puentes se van tendiendo solos y que las demás personas son cimientos, son estructura y son material. Si uno cae en tierra fértil la semilla va y se sigue multiplicando.

Foto de la Fundación Ecoinclusión

¿Ahora entienden por qué dije que era fuente de inspiración?

La charla siguió así de inspiradora hasta el final, fuimos escalando las ramas de la filosofía idealista que nos interpela y terminamos hablando del presente, de nuestra generación, de los cambios que son necesarios y de los nuevos paradigmas que se vienen.

Comentando sobre los aprendizajes que este camino le viene mostrando, me comparte que para ella venimos de una generación formada en un modelo de competitividad muy fuerte, pero que hoy siente que somos muchos los que pensamos en volver a trazar la línea de cooperación, de fraternidad. Un panorama actual en el que la colaboración toma un rol central y se vuelve la clave para torcer el destino.

“Me gusta pensar que estamos hablando de un patrimonio del bien común. Las personas que tenemos el propósito de crear, estamos pensando en que cuanto más se capitalice el aprendizaje que tenemos más se diversifica. Pasa que es difícil lograrlo, en todas nuestras estructuras, no existe una democratización de la información, romper eso es un gran desafío.”

Si bien trabajando en el ámbito social y desde abajo, los golpes a veces suenan más fuertes y se vuelve más complejo mantener la motivación, Vicki reconoce que esa motivación se recicla y se transforma a través de la red que se va creando entre todas las personas que deciden jugar el mismo partido: el del bien común. Bajar la guardia, pedir ayuda, reconocernos vulnerables, interconectados es lo que nos vuelve protagonistas de la revolución y de los cambios.

“Tenemos que volvernos alfabetos en amor… en propósito, construir un lenguaje que vaya más allá del ego. Y un planeta más sustentable en la todos de los sentidos.”

*Fuente: Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s