ECO data

Ley de Envases

Fuente: pixaby

En Argentina, la producción de envases PET se estima en 15 millones de unidades por día (200.000 toneladas de PET anual), alcanzando un consumo anual de 5 kg por habitante.

Solo un 10% de esta producción (20.000 toneladas) vuelve al circuito productivo para ser reciclado como materia prima para nuevos envases. Otro 15% del PET se recicla para otros usos.

Los envases representan el 30% de los Residuos Sólidos Urbanos (RSU)

Y representan el 60% del volumen de una bolsa de residuos domiciliarios.

Fuente: pixaby

La ausencia de una gestión de envases se traduce en la obstrucción de los desagües pluviales, mayores volúmenes de residuos para transportar, mayores costos para su disposición final y a su vez, graves impactos sobre los ecosistemas marinos.

Cabe destacar que el 80% de la basura marina es de origen terrestre. Cada año se arrojan a los océanos más de 9 millones de toneladas métricas de plásticos, especialmente de envases y embalajes, mayormente de un solo uso.

Hoy los municipios se tienen que hacer cargo del costo de la gestión de los residuos. Esa gestión representa uno de los costos más importantes del presupuesto municipal: del 5 al 25% del presupuesto local.

Además, debe señalarse que entre un 50% y 70% de los municipios pequeños y medianos no tienen disposición final adecuada para los RSU.

Fuente: pixaby

La Ley de Responsabilidad Extendida al productor, o Ley de Envases hace que los fabricantes de productos que usan envases plásticos se hagan cargo de la gestión de esos residuos, algo que en la Argentina aún está lejos de suceder ya que los distintos proyectos de ley quedaron truncos. Como el Estado se hace cargo de los residuos, para las empresas es más económico volver a producirlos que armar un circuito de reciclado.

Promover la Ley de Envases es promover la Economía Circular y la responsabilidad de lxs ciudadanxs y empresas de hacernos cargo de nuestros residuos.

Foto propia sacada en la playa de Punta Mogotes, Mar del Plata, Argentina

Fuentes: 

Informe del Círculo de Políticas Ambientales: ¿Por qué necesitamos una ley de gestión de envases posconsumo?

Nota Diario La Nación: https://www.lanacion.com.ar/sociedad/ley-envases-deuda-pendiente-lidiar-residuos-plasticos-nid2318837

Nota RedAcción: https://www.redaccion.com.ar/ley-de-envases-por-que-es-importante-que-se-haga-realidad/


ECO data

Microplásticos

Fuente: pixaby

¿Qué son?
¿Cómo nos afectan?
¿Cómo afectan al ecosistema?

En los últimos 50 años generamos más plásticos que en toda la historia.

Entre el 2013 y el 2015, hemos producidos 50% de todo el plástico que hay en el mundo.

El 32% de todo el plástico que se genera, no se recicla ni recupera, queda perdido en el planeta.

Fuente: google fotos

Los microplásticos son piezas de 5mm o menos. Existen 2 tipos actualmente:

PRIMARIOS: los cuales son fabricados para ser utilizados en productos (ropa, cosméticos, etc).

SECUNDARIOS: derivados del proceso de deterioro de plásticos más grande (macroplásticos)

Se ha demostrado que ambos tipos de microplásticos permanecen en el medio ambiente en altas concentraciones.

Debido a que no se biodegrada y sólo se desintegra en partes más pequeñas, estos microplásticos terminan siendo absorbidos o ingeridos por muchos organismos, alojándose en sus cuerpos y tejidos.

Foto propia de una playa en Australia

Hay microplásticos del mismo tamaño que algas unicelulares, organismos que conforman la base de cualquier ecosistema. Se incorporan en los organismos de un ecosistema desde el más chiquito. Entra en un circuito cerrado que es muy difícil desprenderse.

Un estudio comprobó que también se encuentran microplásticos en nuestro organismo, equivalente a una tarjeta de crédito por año.

Fuente: pixaby

Entonces, ¿qué podemos hacer?

  1. Rechazar plásticos de un sólo uso
  2. Reducir tu consumo de plásticos
  3. Reutilizar o reciclar tus plásticos.
  4. Difundir y concientizar.
Fuente: google fotos

Historias

Gastón Caminata – Yo amo mi playa

Gastón durante una limpieza de playa

EL GUARDIÁN DE LA PLAYA

“Una persona curiosa, que por amor cambia algunos hábitos para ser menos dañino”.

Padre de familia, deportista, viajero, amante del mar y sobre todo, guardián de sus playas. Gastón Caminata es el responsable de montar la Organización “Yo amo mi playa”. El movimiento nació en Pinamar, pero rápidamente tuvo efectos multiplicadores en otras playas que copian su ejemplo.

Al momento consiguieron, con la ayuda y el ejemplo de sus habitantes, 3 ordenanzas clave para el cuidado del medio ambiente en áreas costeras: la prohibición de bolsas y sorbetes de plástico de un sólo uso y las playas libres de humo.

Ordenanzas que no fueron fáciles de conseguir. Cuenta Gastón, que para que se pueda tratar la prohibición de los sorbetes, tuvo que declarar una huelga de hambre en la municipalidad. Enseguida le creyeron y no tardaron en sacar adelante la ordenanza. Porque bien sabe el Municipio, como todos los que lo conocen,que Gastón es un hombre de palabra y que todo lo que se propone, lo cumple. 

Gastón surfeando colillas de cigarrillo

No nos conocemos personalmente (todavía), pero observo en sus palabras y acciones un hombre seguro y tenaz, que va al frente con lo que quiere,sin importar qué o quién se pone en su camino. Su objetivo es uno: vivir con más amor y armonía con nuestro planeta. Es de esas personas que mueven la aguja.

La charla fue más que interesante y me dejó con varias cosas para reflexionar. Acá les quiero compartir algunas, como el término de corrupción ambiental, ¿alguien lo escuchó antes? Me pareció genial. Se trata de la corrupción que permite llevarnos puestos un planeta, a costa de lo que sea. Esa, es la lucha que lo interpela. Combatir la corrupción ambiental y poner el foco en cambiar los hábitos, desde el amor. Conceptos fundamentales en su filosofía de vida.

Limpieza de playa, costa argentina

“Hacer el bien es gratificante.Te podes llegar a cansar cuando en vez de escuchar a tu corazón escuchas a tu ego y queres que salga esto ya”. Gastón cree que la clave está en ser paciente, en pensar en qué mundo queremos vivir hoy y no dejar para mañana lo que podemos cambiar ayer. 

“Se puede. El limite lo tiene cada uno en su mente.”

Gastón con bidones de colillas de cigarrillo

Historias

Manly Boomerang Bags, Australia

Foto propia en el taller de las abejas trabajadoras, Manly, Australia

“Hay personas, que ya están en nuestra vida sin ni siquiera nosotros saberlo.” Me dijo Felicity respondiendo a mi cuento de cómo llegué a las Working Bees. ¿Les pasó alguna vez de cruzarse con alguien, en un ámbito, y después, volver a encontrarse en otro lugar distinto, sintiendo la causalidad en su máxima expresión? A mi me pasó con Jude. A Jude me la cruzaba todas las semanas en el café de South Steyne de Manly. 

Cuando volví a Manly, me puse a buscar iniciativas que generen impacto ambiental positivo, descubrí que había varias pero una en particular me contestó los mails que le mandé: Manly Boomerang Bags. ¿Quién firmaba el mail? Jude. Enseguida entendí que era por ahí donde tenía que meterme. Le escribí y me invitó a participar del grupo de las working bees (abejas trabajadoras) que se juntan todos los miércoles a la mañana en la Biblioteca de Manly para armar bolsas con desechos de telas y papeles para envolver y conservar la comida con retazos y cera de abeja. Sin dudarlo, me lo agendé y ahí estuve el miércoles pasado.

Foto propia en el taller de las abejas trabajadoras, Manly, Australia

Conocí a algunas de las voluntarias regulares, la mayoría bastante más grandes que yo. Cosa que me llamó la atención para bien. A veces siento que solamente los jóvenes son conscientes del cambio climático y la crisis ambiental. Pero estas mujeres me demostraron que ellas también, conservan ese espíritu revolucionario, de denuncia, de conciencia, de despertar. Las 2 horas se me pasaron volando. Ayudé y aprendí muchas cosas, pero lo que más me llevo de la experiencia es la capacidad de interactuar con personas distintas que tiran para el mismo lugar. No fue solamente cortar telas y armar bolsas, fue charlar, fue desahogar. Fue compartir la marcha del viernes anterior promovida por Greta. Fue hablar de Greta. Fue aprender de las políticas australianas en relación a la industria del carbón. Y fue nutrirme de personas con experiencia que, a pesar de la edad, no pierden las esperanzas y siguen trabajando en pos de un cambio social. 

“Hacer algo, es mucho mejor que solamente hablar de eso.” Me dijo Valerie, con tono esperanzador cuando hablábamos de todo el camino que aún falta por recorrer.

Foto propia en el taller de las abejas trabajadoras, Manly, Australia

Manly Boomerang Bags es un movimiento que nació en la Gold Coast de Australia, de la mano de Tania y Jordyn en el 2013. Impactadas por las millones de bolsas plásticas usadas por día y los 10,46 millones de toneladas de telas desechadas por año, decidieron crear productos nuevos a partir de esos materiales descartados que puedan servir para reemplazar el uso de bolsas plásticas. El concepto es “Borrow and reuse” (tomar prestado y re utilizar). Las bolsas se encuentran disponibles en supermercados y mercados para que, si te olvidaste tu bolsa de tela, puedas tomar una prestada y luego devolverla. Además, venden las bolsas y los papeles para envolver comida en los mercados para solventar los gastos de la organización.

Hoy la organización cuenta con más de 800 comunidades adheridas por todo el mundo. La comunidad de Manly se incorporó en el 2016 y desde entonces llevan recuperadas más de 8000 bolsas. 8000 bolsas hechas de retazos de tela que evitaron que terminen en rellenos sanitarios. 8000 bolsas que reemplazan el consumo de 8000 bolsas plásticas.

Me voy feliz de haber conocido a estas abejas trabajadoras que me renuevan la energía y las ganas de seguir esforzándome por vivir una vida más sustentable. 

Foto propia en el taller de las abejas trabajadoras, Manly, Australia

Historias

Lula Gil – Water Journey

Foto de China Carracedo

“SOMOS PARTE DE UNA GENERACIÓN QUE VIENE A CUESTIONAR”

A Lula la conocí en Purmamarca en el 2017, en un encuentro muy particular que se da todos los años en el mismo lugar. Era una cara nueva. Llegaba a Purma llena de ilusiones, descubriendo un mundo nuevo que se iba a convertir en su propósito de vida. Desde entonces, recorre un camino que va moldeando a medida que avanza. 

La sustentabilidad llegó a su vida de la mano del deporte en el agua. A través del stand up paddle y del longboard, Lula descubrió cómo lidiar con sus sentimientos y encontró un espacio para canalizar una gran crisis personal, de la cual creía no poder salir. Sin embargo, su empuje y pasión la llevaron a relacionarse de manera íntima con el agua, y de esa forma, con el medioambiente. Fue ahí cuando empezó a cuestionar el plástico, la contaminación y la generación de residuos. Nadaba entre basura. Algo no estaba bien. 

Foto de China Carracedo

De esos cuestionamientos y de su energía positiva, surge el proyecto Water Journey, como un lienzo en donde su creatividad se expande. Al principio, eran fotos que compartía de sus días en el agua. Hoy, es una de las referentes en temas de sustentabilidad y manejo del plástico teñido de creatividad y pro activismo. Es parte de una gran comunidad de activadores, que impulsan desde sus experiencias personales, la misma causa: cuidar el medioambiente. Causa, que dice, la conecta con algo superior, trascendental.

Antes del agua, Lula llevaba una vida convencional, trabajando de arquitecta y soñando con algún día construir su propia casa y trascender en hijos con su pareja. Pero ese no era el plan que el universo tenía destinado para ella. El camino fue un proceso largo, al cual Lula se entregó de lleno para dejarse interpelar por el llamado para formar parte de algo más grande. Una comunidad que viene a hacer las cosas diferentes. Que pregunta: “¿che, qué hicieron?”, pero que no se queda en la queja, sino que actúa. “Hagámoslo de otra forma, tenemos todo para hacerlo, podemos.” 

Hoy Lula se percibe como una “arquitecta de la vida”. Para ella, la sustentabilidad crea comunidad en una generación con ganas de potenciarse como seres humanos.

Foto de China Carracedo

Historias

Marti de Marcos – Limpiando el Mundo

Marti limpiando una playa

¿Qué es la impotencia?

Para Marti de Marcos, de Limpiando el Mundo, la impotencia fue lo que la llevó a tomar acción. Con la meditación como herramienta fundamental para el despertar de la conciencia, Martina, de 27 años, decidió crear una ONG que concientiza sobre el problema del plástico y las acciones para evitarlo.

Como tantos otros, Marti es una emigró de Argentina. Ahora vive en Australia, país que reconoce como su lugar. Con el primer problema que se encontró al llegar a la tierra de los canguros, fue con que no encontraba espacios para dar.

Estudiando, conoció que había un grupo de gente que limpiaba las playas.¡Bingo! Ahí empezó a relacionarse con la problemática. Al encontrar que existía mucha información sobre la basura, pero que no estaba difundida, se enojó y quiso hacer algo para crear conciencia, para despertar.

Se fue a Panamá a hacer una pasantía en la ONU donde siguió capacitándose y empezó a dar charlas en distintas instituciones. Algo pasó en esos 6 meses de pasantía. Un colegio, una alumna, estar en el lugar perfecto en el momento indicado. Eso fue lo que impulsó a un legislador panameño a promover la ley que prohibiría las bolsas plásticas en el país a partir de enero 2018. El impacto era real. Las charlas estaban despertando conciencia.

De vuelta en Aus., seguía pensando en cómo seguir difundiendo el mensaje. Así que dejó todo otra vez y se fue 9 meses a recorrer latinoamérica dando charlas de concientización ambiental en instituciones. Al mes de arrancar la travesía, Bono, su novio, se sumó al proyecto buscando un cambio en su vida. 

Recorrieron 11 países, visitando más de 170 instituciones.

De todas las experiencias que vivió Martina, hay una que le humedece los ojos: estaba en Bocas del Toro (Panamá) y llevaba 8 horas dando charlas a 1000 alumnos. Al final de día, uno de los nenes, se escurre y corre hasta sus brazos para despedirla. Se fundieron en un abrazo que no necesitó palabras. Era la recompensa, el impacto. La emoción traspasa la pantalla, y me dice: “ahí entendí, que lo más importante, es el amor.” 

Marti encontró en el problema del plástico una excusa para dar, y en el dar, una manera de hacer de este mundo, un mundo más amoroso.

Martina dando una charla sobre el impacto de los plásticos en los océanos