Historias

Alexia – Met Textiles

Alexia en su showroom

Estudió diseño de indumentaria pero se reconoce más como una artesana que otra cosa. Curiosa, autodidacta, hacedora. Pero sobre todo, lo que se deja ver en Alexia a medida que las respuestas avanzan, es su amor por lo artesanal y su perseverancia por encarar proyectos que realmente la llenan y le dan plenitud.

“El hacer, es algo que me viene dado de familia. Hay algo ahí. Dejas una parte tuya en eso que haces. Como una entrega de amor.”

Al terminar la facultad y darse cuenta de la industria que la rodeaba, decidió no formar parte, cosa que la llevó a atravesar una crisis vocacional. Aprovechando el impulso del fin de estudio y sabiendo que tenía algunas cosas que resolver en silencio, emprendió un viaje de unos cuantos meses que le permitió ver las cosas con mayor claridad.

“Los tintes naturales llegaron de buscar opciones y alternativas.”

telas teñidas con tintes naturales

Ya con la seguridad de que no quería entregarse a ser parte de la segunda industria más contaminante del planeta, que engendra además trabajo esclavo y cadenas de valor poco transparentes, Ale decidió poner sus manos al servicio de lo natural, de lo que viene de la naturaleza.

Así fue como empezó con cursos de teñido natural y se enamoró completamente. 

Emprendedora serial, tuvo varios proyectos hasta llegar a MET Textiles (emprendimiento que hoy lidera con mucho amor y plenitud). 

Me cuenta, además, que en lo artesanal hay una magia de lo particular, de lo único (cosa que no se da en la industria de la moda en serie en donde todos producen lo mismo y todos se visten igual).

“En la técnica de los tintes, te resultan piezas únicas por el laburo artesanal y natural. Varía según muchas condiciones. Cuando por ejemplo, hago un teñido con cáscara de cebolla va a depender de la época en la que fue cosechada, del momento en el que la uso, cuánto sol le dio a la planta, dónde fue cultivada, y lo mismo con las hojas. Tienen esa magia detrás que es hermosa.”

Quién iba a decir que la cantidad de sol que recibió una cebolla iba a influir en el producto final de una prenda. 

“La naturaleza nos enseña que ahí está la respuesta a todo.”

Promediando la entrevista le pido un mensaje final o algo para remarcar y me vuelve a mencionar la importancia de seguir el camino que cada uno cree que es el mejor. De escucharse, de confiar en uno.

“Es la constante búsqueda de hacer lo que quiero lo que me gusta de verdad y lo que me da felicidad. Creo que todos podemos hacerlo, es tener las ganas la energía y la perseverancia, seguir probando.”

met textiles

Historias

Maxi Mazzocco – Eco House

Maxi en uno de los basurales a cielo abierto de la costa argentina

¿Puede el mal inspirar el bien?

Máximo Mazzocco es fundador de Ecohouse y co fundador de la Alianza por el Clima. Eco House es una Asociación Civil sin fines de lucro cuyo objetivo principal es promocionar el desarrollo sostenible a través de la educación, el voluntariado, la incidencia y la certificación ambiental. La Alianza por el clima es una coalición de jóvenes, movimientos y organizaciones socioambientales que luchan por la crisis climática. 

Maxi es apasionado, provocador y desafiante. De sus apariciones públicas en notas de prensa, resalta su denuncia hacia el conformismo y la comodidad. Para Maxi, es peor saber y no hacer nada, que mantenerse ignorante. 

La historia de cómo arrancó con la ONG que hoy convoca a miles de voluntarios y maneja 14 departamentos distintos que realizan diferentes actividades, es elocuente y demostrativa del espíritu que hoy define a Ecohouse. En la desesperación de verse inmerso en los problemas de la sociedad, decidió buscar el que más relevancia tenía. Así, descubrió que el ambiente es el más grave de todos. “Porque sin el ambiente no hay ni problemas económicos ni problemas sociales, el ambiente engloba todos los problemas.” Con el horizonte claro y el foco definido, Maxi salió a la calle a concientizar acerca de la basura. En 8 meses, visitó más de 400 familias para explicarles cómo realizar la separación de residuos en origen. Él sólo. Recordando sus inicios, y entre risas, me cuenta la historia de cuando tocó el portero eléctrico de un edificio y una señora lo invitó a subir. Las ganas de cambiar, de aprender y mejorar, derribaron los mitos de la inseguridad y le abrieron la puerta a la confianza, a Maxi, y a sus ganas de concientizar.

fundación EcoHouse

Su seguridad y franqueza dejan ver un espíritu crítico pero optimista. A la pregunta de cómo ve el futuro, responde: “vamos a salir adelante y vamos a poder re encontrarnos y construir una sociedad sostenible, más allá de todo lo que se perdió. Podemos. Tenemos que laburar fuerte pero podemos.”

Me gusta preguntar por la motivación detrás de cada buena iniciativa. En el caso de Maxi, su motivación principal es que las cosas estén mal. Para él, el mal inspira el bien.

Maxi Mazzocco

Historias

Yesica Aldaz – TDS (taller de diseño sustentable)

Muestra del Taller

¿Para qué estudiar?

Para Yesi Aldaz, la carrera es una herramienta que usa para solucionar falencias que tenemos los seres humanos.

Diseñadora industrial, oriunda de la costa Argentina, Yesica decidió usar sus conocimientos técnicos para crear algo nuevo a partir de lo que algunos consideramos basura.

Todo comenzó a partir de la prohibición de bolsas plásticas en Pinamar. “Fui a hacer las compras y me di cuenta de que me había olvidado la bolsa de tela”. En ese momento, tomó conciencia del problema. Empezó a interiorizarse por el eco diseño para crear una solución. Al mudarse a Madariaga, motivada por la ganas de enseñar cosas nuevas, creó el Taller de Diseño Sustentable en la escuela de Bellas Artes. El objetivo es recuperar materiales que son considerados basura y alargar su vida útil, transformándolos en diseños nuevos. El primer trabajo que hicieron fue reciclando lonas de reposeras de playa (un desecho muy típico de la costa Argentina). Ahora, descubrieron que a través de la termofusión (una técnica muy sencilla y accesible), pueden recuperar bolsas y botellas plásticas para crear nuevos diseños. En este momento están trabajando en unas colchonetas para perros que van a donar a un refugio de perros callejeros. “Enseñar una nueva herramienta con recursos que tienen en sus casas”. 

El Taller recién arrancó en Abril de este año y, ¿adivinen qué?, ya llevan recicladas más de 2000 bolsas. 

Productos hechos en el taller a partir de descartes

“Aprendí a ver oportunidades en donde antes veía basura.” Redefinir el concepto de basura, re significarlo, ¿es realmente basura todo lo que ya no necesitamos? Para los chicos y chicas del Taller de Diseño Sustentable de Madariaga, esa basura es materia prima para la creación de nuevos diseños.

A la pregunta de una anécdota del Taller, Yesi me cuenta sobre Pedrito, el más chico de sus alumnos. Pedrito es el primero en evitar que bolsas plásticas lleguen al basural. Se pasa horas recorriendo las calles en busca de nuevos materiales. Pedrito no piensa que las bolsas plásticas son basura. Pedrito resignificó la basura. 

Terminando la conversación, le pido que me deje un mensaje: “Que seamos más”. No necesitamos un ambientalista perfecto, necesitamos muchos ambientalistas imperfectos.

Mujeres trabajando en el taller

Historias

Marti de Marcos – Limpiando el Mundo

Marti limpiando una playa

¿Qué es la impotencia?

Para Marti de Marcos, de Limpiando el Mundo, la impotencia fue lo que la llevó a tomar acción. Con la meditación como herramienta fundamental para el despertar de la conciencia, Martina, de 27 años, decidió crear una ONG que concientiza sobre el problema del plástico y las acciones para evitarlo.

Como tantos otros, Marti es una emigró de Argentina. Ahora vive en Australia, país que reconoce como su lugar. Con el primer problema que se encontró al llegar a la tierra de los canguros, fue con que no encontraba espacios para dar.

Estudiando, conoció que había un grupo de gente que limpiaba las playas.¡Bingo! Ahí empezó a relacionarse con la problemática. Al encontrar que existía mucha información sobre la basura, pero que no estaba difundida, se enojó y quiso hacer algo para crear conciencia, para despertar.

Se fue a Panamá a hacer una pasantía en la ONU donde siguió capacitándose y empezó a dar charlas en distintas instituciones. Algo pasó en esos 6 meses de pasantía. Un colegio, una alumna, estar en el lugar perfecto en el momento indicado. Eso fue lo que impulsó a un legislador panameño a promover la ley que prohibiría las bolsas plásticas en el país a partir de enero 2018. El impacto era real. Las charlas estaban despertando conciencia.

De vuelta en Aus., seguía pensando en cómo seguir difundiendo el mensaje. Así que dejó todo otra vez y se fue 9 meses a recorrer latinoamérica dando charlas de concientización ambiental en instituciones. Al mes de arrancar la travesía, Bono, su novio, se sumó al proyecto buscando un cambio en su vida. 

Recorrieron 11 países, visitando más de 170 instituciones.

De todas las experiencias que vivió Martina, hay una que le humedece los ojos: estaba en Bocas del Toro (Panamá) y llevaba 8 horas dando charlas a 1000 alumnos. Al final de día, uno de los nenes, se escurre y corre hasta sus brazos para despedirla. Se fundieron en un abrazo que no necesitó palabras. Era la recompensa, el impacto. La emoción traspasa la pantalla, y me dice: “ahí entendí, que lo más importante, es el amor.” 

Marti encontró en el problema del plástico una excusa para dar, y en el dar, una manera de hacer de este mundo, un mundo más amoroso.

Martina dando una charla sobre el impacto de los plásticos en los océanos