Historias

Vicki Revol – Fundación Ecoinclusión

Leo, re leo, escucho, vuelvo a escuchar y no sé por dónde arrancar…Me gustaría directamente volcar una transcripción literal de la entrevista que le hice a Vicki Revol, de Fundación Ecoinclusión. No hay frase que escape a la inspiración. 

Llegué a Vicki por otros emprendedores inspiradores, los chicos de Borna, que cuando vieron lo que estaba compartiendo me conectaron con Vicki, pensaron en esa sinergia, en esos puntos en común. ¡Y no se equivocaron! Vicki es el perfil que busco cuando quiero contar historias que inspiran. Una persona humilde y tremendamente comprometida. Con una voz dulce pero firme, transmite una convicción que contagia. 

Vicki Revol en plena acción

Ella es la Directora Ejecutiva de Fundación Ecoinclusión, una organización que gestiona proyectos de triple impacto. La Fundación nace en el año 2014 en Alta Gracia, Córdoba, a raíz de ver la cantidad de botellas plásticas tiradas en la calle y la contaminación que generaban, dañando la naturaleza. Ahí se empezó a pensar en un producto que vincule la materia prima y la re inserte en un círculo de valor, una tecnología que tenga visibilidad en espacios públicos, que permita volver a la gente protagonista e intérprete de la realidad.

En Argentina 1,03kg es el promedio de desechos plásticos que un habitante produce por día. Son 12 millones de botellas plásticas, de las cuales se recicla tan solo el 30%.*

Luego de mucha investigación, trabajo e iteración dieron con el producto de los ecoladrillos hechos a partir de pet triturado y usados para construcciones sociales, sumando a la cadena productiva a los recuperadores informales. De esta manera, el producto generaba impacto ambiental y social, convirtiéndose así en un símbolo del triple impacto y de economía circular.

“Trabajar con lo que llamamos basura es un poco revolucionar el status quo, el confort, somos casi hijos de una industria plástica. Eso implica alfabetizar nuestro ego en torno a lo que después le exigimos a la tierra y cambiar nuestros hábitos de conducta diaria y eso no es fácil.”

Los ecoladrillos se destinan a causas sociales que tienen necesidades constructivas, y se traducen en el acceso a nuevos derechos como alimentación, empleo, salud, etc. De esta manera, contribuyen a ver al plástico como un material noble y como un recurso, no como un desecho. 

Ecoladrillo de la Fundación Ecoinclusión

Cuando le pregunto a Vicki qué la inspira o que la llevó hasta donde está ahora, me cuenta que de chica siempre “sentía que sentía distinto”, había en ella una conciencia y una empatía tan grande que la llevaron a meterse en el laburo social desde muy chica. Casi con un aire poético me dice “el barro que me mojó en esos asentamientos, nunca se secó.” Ese barro se convirtió en tierra fértil en la cual Vicki fue plantando sus semillas. 

“Había cosas del mundo que estaban pasando y que me parecían injustas; había algo mío que me decía que si bien yo no soy el otro yo no podía ser sin ese otro. Entonces dije bueno, quiero ofrecerme como puente. Cuando uno se presta se da cuenta de que en realidad los puentes se van tendiendo solos y que las demás personas son cimientos, son estructura y son material. Si uno cae en tierra fértil la semilla va y se sigue multiplicando.

Foto de la Fundación Ecoinclusión

¿Ahora entienden por qué dije que era fuente de inspiración?

La charla siguió así de inspiradora hasta el final, fuimos escalando las ramas de la filosofía idealista que nos interpela y terminamos hablando del presente, de nuestra generación, de los cambios que son necesarios y de los nuevos paradigmas que se vienen.

Comentando sobre los aprendizajes que este camino le viene mostrando, me comparte que para ella venimos de una generación formada en un modelo de competitividad muy fuerte, pero que hoy siente que somos muchos los que pensamos en volver a trazar la línea de cooperación, de fraternidad. Un panorama actual en el que la colaboración toma un rol central y se vuelve la clave para torcer el destino.

“Me gusta pensar que estamos hablando de un patrimonio del bien común. Las personas que tenemos el propósito de crear, estamos pensando en que cuanto más se capitalice el aprendizaje que tenemos más se diversifica. Pasa que es difícil lograrlo, en todas nuestras estructuras, no existe una democratización de la información, romper eso es un gran desafío.”

Si bien trabajando en el ámbito social y desde abajo, los golpes a veces suenan más fuertes y se vuelve más complejo mantener la motivación, Vicki reconoce que esa motivación se recicla y se transforma a través de la red que se va creando entre todas las personas que deciden jugar el mismo partido: el del bien común. Bajar la guardia, pedir ayuda, reconocernos vulnerables, interconectados es lo que nos vuelve protagonistas de la revolución y de los cambios.

“Tenemos que volvernos alfabetos en amor… en propósito, construir un lenguaje que vaya más allá del ego. Y un planeta más sustentable en la todos de los sentidos.”

*Fuente: Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación


Historias

Anita, Juani y Nanu – ¿Ahora qué?

La magia de la sincronicidad

Según Carl Jung, la sincronicidad, a diferencia del sincronismo (que constituye la mera simultaneidad de dos sucesos), es una coincidencia temporal de dos o más sucesos relacionados entre sí de una manera no causal, cuyo contenido significativo sea igual o similar.

Jung llegó a la conclusión de que hay una íntima conexión entre el individuo y su entorno, que en determinados momentos ejerce una atracción que acaba creando circunstancias coincidentes, teniendo un valor específico para las personas que la viven, un significado simbólico o siendo una manifestación externa del inconsciente colectivo.

Fuente: google fotos. Representación de la sincronicidad

El 3 es un número que muchas veces, y según distintas ramas esotéricas y de conocimiento, es considerado como sagrado o mágico. Se le atribuye componentes de armonía y perfección. El 3 se encuentra muy presente en nuestra vida, manifestándose de diversas formas (en religión, en matemática, en nuestra forma de entender el tiempo, en nuestra concepción mente, cuerpo, espíritu, etc)…

Trisquel, símbolo celta. Según la cultura celta, el triskelion representa la evolución y el crecimiento, el equilibrio entre cuerpo, mente y espíritu. Manifiesta el principio y el fin, la eterna evolución y el aprendizaje perpetuo. Fuentes: wikipedia y google fotos

Nanu estudia Ciencias de la Atmósfera y es de Necochea; Juani es economista y es de La Plata y; Anita, estudia biología y es de Pilar. ¿Cómo se conectan estas 3 personas? Por la magia de la sincronicidad.

Lxs 3 venían transitando cuestionamientos y replanteos personales respecto de sus carreras profesionales y de cómo transformar esos conocimientos en herramientas para arreglar este mundo roto que tanto les preocupa.

Era verano, y se avecinaba una noche clara sobre el mar de Neco. Un grupo de amantes de la naturaleza decide celebrar el calor con un fogón a la luz de la luna (que ese día, se mostraba más naranja que otras veces). El fuego encendió lo que hoy presentan como ¿Ahora qué?. Fue impulsadxs por el poder de las llamas y el llamativo color del cielo lo que inició una conversación que terminó en una carpeta de drive llena de ideas, links, nombres y títulos. Es que la magia ocurre siempre en la naturaleza, ¿lo notaron?

Foto propia

Los intereses en común de Juani y Nanu y sus pulsiones de cambio, dieron lugar a la creación de un dúo que más tarde se amplió a trío, para co crear ¿Ahora qué? y mediar con ciencia. 

Anita, por su parte, estaba realizando un voluntariado en Uruguay cuando recibe algunos mensajes aleatorios de personas que escucharon sobre este proyecto que se gestaba y que les parecía que ella tenía que participar. Le sorprendió la difusa conexión que la unía con Juani, y decidió alimentar esa curiosidad, concretando una reunión a las 10 de la mañana de un sábado, ya de regreso en Buenos Aires. A Juani, en un mismo día, le llegaron dos mensajes de personas que no se conocían, con la imperativa de que tenía que conocer a Anita. ¿Magia?

Así fue como una charla que arrancó sin mucha expectativa, terminó en 5 horas seguidas de pura pasión y sincronicidad.

No quedaban dudas. Este trío mágico a algún lado tenía que llegar. 

¿Ahora qué? es un espacio para formarse y debatir sobre la realidad para poder transformarla. Entre tanta marea de información, fake news y noticias partidas, este medio llega para organizar esos datos y asegurar una calidad de información necesaria para instalar un debate enriquecedor y propositivo respecto del futuro de nuestro planeta. Hace poco más de 2 meses que arrancaron y su entusiasmo si se deja ver:

“Por ahora somos un medio, mediamos con ciencia. Por ahora estamos fieles a eso y en principio queremos generar una comunidad que sea crítica de la info que consume para que pueda actuar para en última instancia mitigar los efectos del cambio climático. Tenemos ganas de llegarle a la gente para generar un cambio, que se hagan la pregunta: ¿ahora qué?” (Anita)

“Con el objetivo de que con toda la info que hay, ordenarlo, dárselo a la gente y que la gente se forme no solamente se informe. Para eso es necesario la reflexión. Estamos buscando acercar un poco la ciencia a la sociedad y la sociedad a la ciencia.” (Nanu)

“¿Ahora qué?, el nombre resume muy bien lo que representa porque es ser consciente de toda la crisis ambiental, de lo profunda de las raíces, de la urgencia que tenemos para hacer algo y sé que yo solo no la puedo cambiar. ¿Ahora qué hago con esto que sé?” (Juani)

Las entrevistas las realicé por separado y, no me asombré, al darme cuenta de lo conectadas que estaban sus respuestas.

Como comunicadora, apenas me crucé con el perfil de ¿Ahora qué? supe que algo bueno tenía. Creo firmemente en la responsabilidad que conlleva comunicar y en la importancia de hacerlo conscientemente. Por eso, me parecen fundamentales la creación de espacios seguros en donde podamos acudir a nutrirnos, formarnos e informarnos, para poder hacer mejores elecciones.

Sin duda, la página web, sus discursos y los conocimientos con los que cuentan, dejan ver la seriedad de este proyecto y la veracidad de lo que comparten. Entienden a la ciencia como elemento clave para mitigar el cambio climático, pero también entienden que la ciencia alejada de las personas, no funciona. Por eso, dedican muchísimas horas a leer e interpretar artículos académicos y de investigación para poder traducirlos en lenguaje amigable para el resto de lxs mortales. Y así, lograr interpelar a la comunidad con la pregunta de ¿ahora qué?

Cuando se está conectadx con lo que arde internamente y la magia te atrae hacia personas que están ardiendo igual, sucede la SINCRONICIDAD.

Foto propia de otro fogón mágico en Seal Rocks, Australia

Fuentes: https://es.wikipedia.org/wiki/Sincronicidad;https://lamenteesmaravillosa.com/no-existe-la-casualidad-existe-la-sincronicidad/


Reflexiones

1 año por acá

Yo celebrando en la playa de arena más blanca de Australia: Hyams Beach

Hace poquito cumplí 1 año en este espacio. 

1 año de algo que se materializó en este medio pero que se viene gestando en mi hace bastante tiempo antes… Una idea que empezó solamente así: como idea. Sin tener muy en claro cómo iba a lograr lo que tenía en mente: inspirar a través de historias. Porque creo en el increíble poder que tienen las historias para transformar vidas e inspirar cambios de hábito. Sin abandonar el espíritu crítico, convocar a la acción a través del ejemplo.

Por suerte, no tenía claro el camino, y lo fui armando a medida que distintas oportunidades me iban interpelando. Y aprendí que marcar el camino sirve solamente para impulsar la caminata, pero que, como en la vida misma, el camino cambia. Hay muchos factores que nos exceden y no podemos controlar. Y quizás, esos obstáculos se vuelven oportunidades que nos hacen crecer y mejorar. Así que me entregué y acá sigo, entregada y confiada a lo que el camino me quiera mostrar.

Leyendo las distintas historias que tuve el orgullo de conocer e interpretar a través de mis palabras, vuelvo siempre, como un espiral, a la misma conclusión que tanto confort me da: y es que, todas esas personas me inspiran. Y para mi, ya eso hace que este espacio cobre sentido. Si con la excusa de hacer una publicación en verde, pude contectarme con gente tan pasional, abierta, colaborativa, amorosa y comprometida, valió la pena. Y si todo esto, sirve para inspirar a alguien más, el efecto se multiplica y mi satisfacción se eleva.

Si algo aprendí es que no hace falta tener grandes ambiciones ni ser el/la mejor en lo que se hace, sino, simplemente, estar conectada y seguir eso que arde en nuestro interior. Conectarnos con nuestros intereses y creencias más íntimas, y darles lugar. Porque es desde ahí, desde la pasión y el amor, desde donde se gestan los grande cambios 

¡Gracias a todxs lxs que me acompañan, a todas las personas que en este camino tuve el privilegio de conocer y a todas las que todavía no me crucé!

Pero sobre todo, gracias a todxs las personas que ponen su corazón al servicio de cuidarnos, cuidando la naturaleza y el planeta que nos alberga.

Historias

Pablo – Kit Solar

Pablo instalando paneles solares

Hace unas semanas tuve el gusto de charlar con Pablo, fundador y director de @kitsolar una empresa que se dedica a la comercialización de kits de energía solar para uso doméstico y/o comercial.

Existen varias empresas en el rubro de la energía solar pero hubo algo de ésta empresa en particular que me llamó la atención. Un diferencial que se deja ver al entrar a su página web. Un mensaje que traspasaba el producto. Una línea de inspiración hacia una vida más sustentable, captó mi interés y me llevó a concretar esta entrevista.

Kit Solar es una empresa familiar que tiene ya 15 años funcionando. Pablo, su papá, y Angel, un amigo de la familia, son electricistas y tras trabajar varios años en el rubro de la electricidad tradicional, su padre, sintió curiosidad por el mundo de las energías solares y le propuso a su hijo, explorar ese área. Pablo no tardó en convencerse de que era una buena forma de aportar valor desde sus saberes, generar un negocio familiar con ingresos económicos, y profesar un mensaje de armonía y responsabilidad con el medio ambiente. Así fue como los 3 dieron luz a Kit Solar

Pablo y su papá instalando paneles

“Siempre tratando de no sólo vender sino de llevar un mensaje. La energía solar tiene un beneficio económico obvio pero también hay mucho más allá de eso y llevar ese mensaje nos hace diferentes.”

La idea de vender kits para que los clientes puedan instalarlos ellos mismos, con manuales y servicio técnico a disposición, genera, para Pablo, un compromiso mayor con el cliente en relación al producto y al cuidado de la energía.

“Tenes que tener el cuidado 100% de la energía. No es infinita.”

Panales de kit solar instalados

Contar con paneles solares en las casas elimina el intermediario invisible de las centrales eléctricas y genera una relación directa del consumidor con su consumo. Esto, conlleva una mayor consciencia y por consecuencia, un mayor cuidado. 

“Dejar enchufado el cargador de celular, por ejemplo, sin estar cargando el celular, genera un gasto energético invisible que no se percibe. Cuando tenés energía solar, eso lo podes ver, pero cuando dependes de la red de energía, eso no se ve. Pero es energía que se consume.”

Pablo me cuenta, con un entusiasmo genuino, que en el camino recorrido, una de las cosas que más rescata y valora es las personas que conoció y las conexiones que se les brindaron. Kit Solar formó parte del Lollapalooza 2019 con estaciones de carga sustentables. Eso les dio un salto enorme como empresa y un reconocimiento mayor. Esa aparición en el festival de música los conectó con una de las experiencias más lindas que tuvieron: la instalación de energía solar en una escuela con la participación de directores y alumnos.

Pablo trabajando con su papá

“No importa tanto el dinero que podés ganar desde una empresa, sino lo que verdaderamente te alimenta es el impacto que generás en las personas. Eso es lo que te enriquece. No podemos vivir del aire pero tampoco podemos vivir sin planeta.”

Hacer las cosas bien, vivir de eso y generar un impacto, si es posible.

Kit solar

Historias

Iane Vukosich

Iane en el río del Delta en su casa, Argentina

Del sur, nacida en Ushuaia y criada con mucha conciencia ecológica, Iane Vukosich hoy vive sin sacar la basura en una casa que construyó junto a su pareja, Tatán,en una isla del Delta.

Iane se mudó a la gran ciudad para estudiar arquitectura. Cuando tenía 21 años y varios años de estudio, su mamá le preguntó qué tenía pensado hacer cuando terminase la facultad. A lo que ella, sin saber por qué, respondió: “me voy ir a vivir al Delta.” Hoy se ríe pensando en esa anécdota y en los maravillosos mensajes del Universo. Meses más tarde conoce a su pareja… un oriundo de Tigre, criado en las islas del Delta. Era evidente que algo mágico entre ellos iba a suceder.

La magia de esa relación vio sus frutos cuando decidieron comprar un terreno en el Delta y construir una cabaña. Cabaña que en ese entonces pensaban destinar a alquileres y hoy es el hogar que los cobija. 

“La construcción empezó unos días antes de que nazca Maia, nuestra hija mayor. Al año y 2 meses de ella fuimos a pasar un día del padre…y no volvimos nunca más a la ciudad. Fue un impulso muy fuerte de los dos de que ya no perteneciamos al cemento.”

La casa de Iane

Me cuenta que el primer año fue muy duro. Se mudaron casi sin pertenencias y la cabaña estaba a medio terminar. Lavar los platos en el río y cocinar con un pequeño anafe, era cosa de todos los días. Sin mencionar que Maia tenía apenas poco más de 1 año y Milo, su segundo hijo, venía en camino. Para su familia y amigos fue una locura. Pero ellos sintieron que estaban haciendo lo que realmente los hacía feliz, a pesar de las adversidades.

El nacimiento de Milo trajo paz y calma a sus días, y la seguridad de sentir que estaban, donde tenían que estar.

“Nuestro sueño es ser autosustentables. Soñamos con no tener que necesitar comprar más nada.” Este horizonte que parece sueño pero que cada vez es más cercano, forma parte del espíritu familiar que día a día trabajan en conjunto para alcanzar.

Iane con sus hijxs

El sistema de recolección de residuos en donde ellos viven es muy precario. Si a esto le sumamos la pristinidad del ambiente, obtenemos como resultado una familia que decide hacerse cargo de todo lo que ingresa en su casa.

No tiran basura.

Hacen compost, reciclan, reutilizan y llenan botellas de amor (actividad favorita de los más chicos). “Nada se pierde, todo se transforma.”

La charla se fue un poco por las ramas y la terminamos hablando de todo…Compartiendo nuestras dudas, inquietudes y necesidades. Yo también creo en la magia del Universo, y siento que la charla con Iane ese día, fue un mensaje cósmico. Ambas nos sentíamos un poco desorientadas, y logramos darnos pilas mutuamente. Re descubriendo, en el intercambio de ideas, la red que nos contiene. La fuerza vibracional de los que estamos en este camino, dándolo todo por amor, sin esperar nada a cambio, más que, el cambio hacia un mundo mejor.

La familia completa

Historias

Mar Padeletti – Essentialquimia

Marcia recibiendo plantas para destilar

Nueva Zelanda nos juntó allá por el 2014… pocos meses pudimos compartir, lo suficiente para darme cuenta de lo especial de esta persona.

La vida nos llevó por caminos distintos y hoy nos encontramos a unos pocos kms de distancia, pero, más cercanas en nuestras formas de vivir y ver la vida.

Es muy emocionante ver el crecimiento de las otras personas. Pensar que en aquel entonces, ambas estábamos muy alejadas de los proyectos o las motivaciones que hoy tenemos, y sin embargo, había algo en nosotras que ya ardía y que se fue consumando en el tiempo.

Marcia buscando plantas para destilar

Marcia es arquitecta pero más que construir edificios, construye vínculos entre las personas y la naturaleza, a través de las plantas y sus aceites esenciales. Como buena observadora de la naturaleza, se dejó llevar por sus ciclos y fue sintiendo cómo aquellos procesos de la naturaleza, se fueron fusionando con los propios.

“Sentí muy fuerte la conexión con los procesos de la naturaleza, con el sembrar, plantar una semilla y vivir la transición de que las cosas no son para ya. Requiere un amor, un cuidado,y siempre te va a maravillar. Lo que plantes nunca da los mismos resultados entonces te despierta curiosidad. Y eso me interesó poder transmitirselo a otros.”

Marcia mostrando aceites esenciales

Essentialquimia se sembró en Italia, con su compañero, Tomasso, el cual guiado por su carácter determinado y curioso, se entusiasmó con el proyecto. Fusionaron sus pasiones y empezaron a destilar las plantas que los rodeaban para extraer su aceite esencial. Marcia, por su parte, venía regando la semilla de la conexión con los aceites, desde hacía tiempo. Cuenta, que una vez en Australia, mientras caminaba por la ciudad después de un duro día laboral, de esos en los que te cuestionas TODO, encontró un lugar de aceites y entró. El bienestar que sintió en ese momento, le sirvió de brújula para marcar su camino.

El proyecto germinó en Córdoba (cuna de las hierbas autóctonas y medicinales). Sin dudarlo, apostaron todos los números a las sierras cordobesas que sabían, les brindarían muchísimo aprendizaje y sabiduría. 

Las plantas producen sus aceites esenciales para adaptarse a su entorno. De la misma manera, entonces, en el ser humano producen un equilibrio físico y emocional.

Marcia buscando plantas

“El verano que pasó hicimos feria y fue mucho vínculo directo con las personas y con las plantas. Ver en vivo y en directo las reacciones de la gente hacia los aceites nos ponía la piel de gallina, 

´Me regalaron un viaje a mi infancia´, una mujer se para en el stand porque sintió algo que la volvió al momento presente y luego nos cuenta ´Yo no siento olores, se me bloqueo en una operación, y ahora estoy sintiendo algo y hace 5 años que no sentía”.

“Encontrar en cada conversación, el vínculo. El aceite esencial es un puente, yo miro a mi alrededor y veo como todo interactúa con el todo y eso me vuelve loca, me hace vibrar. Sembrar, mirar una planta, usar su aceite esencial te abre mucho las percepciones, es un universo.”

La entrevista/charla se fue un poco por las ramas y más que hablar del proyecto en sí, hablamos mucho de qué es esa conexión con la naturaleza que tanto al deslumbra. 

Tomasso, el compañero de Marcia, destilando

“Nuestros cuerpos funcionan como las plantas. Cuando hay algo que está mal, que tiene bichos, hay que entender por qué. Es un desequilibrio. Por ejemplo, en las plantas en general es un desequilibrio de falta de nutrientes (compost) en la tierra entonces la planta está más débil y la atacan las plagas. En el ser humano, es lo mismo, hay algo que nos está desequilibrando y no lo vemos entonces el entorno te afecta más de lo normal. Lo importante es la auto observación para volver a tu esencia.”

Llegando casi al final de la conversación, nos fue imposible no meternos en el terreno coyuntural y hablar del coronavirus y la cuarentena…

“El mundo vegetal te despierta mucho la observación y después lo ves reflejado en nosotros. Todos conectados. Pero estamos muy absortos en nuestra individualidad. Si seguimos tirando de a uno, nos caemos, pero si tiramos todos juntos, podemos hacer algo.

Estaría bueno ahora que valoramos la naturaleza, trasladarlo a nuestra vida, habilitar más lugares de contacto con lo verde.

Es casi urgente que nos hagamos cargo cada con de lo que pueda.”

Hoy la cuarentena y el invierno mantienen el proyecto con ritmo más lento. Pero Mar rescata que es un buen momento para mirar y mirarnos: “Mirar la naturaleza. Está todo ahí. Nosotros tenemos que re aprender a cómo volvernos parte de ese círculo del ecosistema,  no mirarnos como superiores, sino que volver a recordar que somos parte y ver cuál es nuestro papel en ese círculo.”

Marica y Tomasso

Historias

Nati Mazzei – Ecointensa

Nati trabajando en su jardín

No recuerdo bien cómo llegué a Nati, seguramente fue rastreando cuentas de ambientalistas en instagram. Pero desde el primer momento hubo algo que me gustó e hizo que se vuelva una de mis cuentas de referencia en temas de sustentabilidad. Quizás fue su frescura, o la naturalidad con la que comunicaba, dos atributos que sobresalen fácilmente al recorrer sus publicaciones.

Nati se define como una ambientalista que dedica gran parte de su tiempo a difundir y compartir información útil para que más gente se anime a cambiar sus hábitos. ¿Lo logra? Hoy tiene más de 13mil seguidores en “ecointensa”, su cuenta de instagram. Lejos de reducir sus logros a la cantidad de seguidores, rescata el impacto individual que tiene en cada persona que empieza a seguirla. Las preguntas que recibe a diario,orientadas a dar respuesta a la motivación por lograr el cambio de hábito, es lo que permiten evaluar su éxito. 

Nati llevando sus reciclables

Al regresar de un largo viaje en el cual adoptó varios hábitos sustentables, la ecointensa, no pudo con su intensa necesidad de hacer de esos hábitos viajeros, hábitos de vida. Fue así como empezó un camino de investigación e información que la fue nutriendo para dar hoy testimonio de una vida más sostenible con ella, con el otro y con el planeta.

“La naturaleza, pisar el pasto descalza, ver nacer brotes, los abejorros yendo de flor en flor”, son el principio y el fin de un mismo objetivo: lograr vivir una vida más armónica para evitar así, que estos pequeños placeres, también se extingan.

Nati Mazzei

“Se llega más lejos en equipo que aisladamente”, así responde Nati a la pregunta de qué aprendiste. Más allá de la cantidad de conceptos e información que sumó a su caja de herramientas sustentables, la ecointesa, reafirmó su creencia en el poder de la comunidad y la colaboración. 

Porque sin intensidad y sin amor, es muy difícil cambiar las reglas del juego.

Nati cosechando

Historias

Manly Boomerang Bags, Australia

Foto propia en el taller de las abejas trabajadoras, Manly, Australia

“Hay personas, que ya están en nuestra vida sin ni siquiera nosotros saberlo.” Me dijo Felicity respondiendo a mi cuento de cómo llegué a las Working Bees. ¿Les pasó alguna vez de cruzarse con alguien, en un ámbito, y después, volver a encontrarse en otro lugar distinto, sintiendo la causalidad en su máxima expresión? A mi me pasó con Jude. A Jude me la cruzaba todas las semanas en el café de South Steyne de Manly. 

Cuando volví a Manly, me puse a buscar iniciativas que generen impacto ambiental positivo, descubrí que había varias pero una en particular me contestó los mails que le mandé: Manly Boomerang Bags. ¿Quién firmaba el mail? Jude. Enseguida entendí que era por ahí donde tenía que meterme. Le escribí y me invitó a participar del grupo de las working bees (abejas trabajadoras) que se juntan todos los miércoles a la mañana en la Biblioteca de Manly para armar bolsas con desechos de telas y papeles para envolver y conservar la comida con retazos y cera de abeja. Sin dudarlo, me lo agendé y ahí estuve el miércoles pasado.

Foto propia en el taller de las abejas trabajadoras, Manly, Australia

Conocí a algunas de las voluntarias regulares, la mayoría bastante más grandes que yo. Cosa que me llamó la atención para bien. A veces siento que solamente los jóvenes son conscientes del cambio climático y la crisis ambiental. Pero estas mujeres me demostraron que ellas también, conservan ese espíritu revolucionario, de denuncia, de conciencia, de despertar. Las 2 horas se me pasaron volando. Ayudé y aprendí muchas cosas, pero lo que más me llevo de la experiencia es la capacidad de interactuar con personas distintas que tiran para el mismo lugar. No fue solamente cortar telas y armar bolsas, fue charlar, fue desahogar. Fue compartir la marcha del viernes anterior promovida por Greta. Fue hablar de Greta. Fue aprender de las políticas australianas en relación a la industria del carbón. Y fue nutrirme de personas con experiencia que, a pesar de la edad, no pierden las esperanzas y siguen trabajando en pos de un cambio social. 

“Hacer algo, es mucho mejor que solamente hablar de eso.” Me dijo Valerie, con tono esperanzador cuando hablábamos de todo el camino que aún falta por recorrer.

Foto propia en el taller de las abejas trabajadoras, Manly, Australia

Manly Boomerang Bags es un movimiento que nació en la Gold Coast de Australia, de la mano de Tania y Jordyn en el 2013. Impactadas por las millones de bolsas plásticas usadas por día y los 10,46 millones de toneladas de telas desechadas por año, decidieron crear productos nuevos a partir de esos materiales descartados que puedan servir para reemplazar el uso de bolsas plásticas. El concepto es “Borrow and reuse” (tomar prestado y re utilizar). Las bolsas se encuentran disponibles en supermercados y mercados para que, si te olvidaste tu bolsa de tela, puedas tomar una prestada y luego devolverla. Además, venden las bolsas y los papeles para envolver comida en los mercados para solventar los gastos de la organización.

Hoy la organización cuenta con más de 800 comunidades adheridas por todo el mundo. La comunidad de Manly se incorporó en el 2016 y desde entonces llevan recuperadas más de 8000 bolsas. 8000 bolsas hechas de retazos de tela que evitaron que terminen en rellenos sanitarios. 8000 bolsas que reemplazan el consumo de 8000 bolsas plásticas.

Me voy feliz de haber conocido a estas abejas trabajadoras que me renuevan la energía y las ganas de seguir esforzándome por vivir una vida más sustentable. 

Foto propia en el taller de las abejas trabajadoras, Manly, Australia

Historias

Lula Gil – Water Journey

Foto de China Carracedo

“SOMOS PARTE DE UNA GENERACIÓN QUE VIENE A CUESTIONAR”

A Lula la conocí en Purmamarca en el 2017, en un encuentro muy particular que se da todos los años en el mismo lugar. Era una cara nueva. Llegaba a Purma llena de ilusiones, descubriendo un mundo nuevo que se iba a convertir en su propósito de vida. Desde entonces, recorre un camino que va moldeando a medida que avanza. 

La sustentabilidad llegó a su vida de la mano del deporte en el agua. A través del stand up paddle y del longboard, Lula descubrió cómo lidiar con sus sentimientos y encontró un espacio para canalizar una gran crisis personal, de la cual creía no poder salir. Sin embargo, su empuje y pasión la llevaron a relacionarse de manera íntima con el agua, y de esa forma, con el medioambiente. Fue ahí cuando empezó a cuestionar el plástico, la contaminación y la generación de residuos. Nadaba entre basura. Algo no estaba bien. 

Foto de China Carracedo

De esos cuestionamientos y de su energía positiva, surge el proyecto Water Journey, como un lienzo en donde su creatividad se expande. Al principio, eran fotos que compartía de sus días en el agua. Hoy, es una de las referentes en temas de sustentabilidad y manejo del plástico teñido de creatividad y pro activismo. Es parte de una gran comunidad de activadores, que impulsan desde sus experiencias personales, la misma causa: cuidar el medioambiente. Causa, que dice, la conecta con algo superior, trascendental.

Antes del agua, Lula llevaba una vida convencional, trabajando de arquitecta y soñando con algún día construir su propia casa y trascender en hijos con su pareja. Pero ese no era el plan que el universo tenía destinado para ella. El camino fue un proceso largo, al cual Lula se entregó de lleno para dejarse interpelar por el llamado para formar parte de algo más grande. Una comunidad que viene a hacer las cosas diferentes. Que pregunta: “¿che, qué hicieron?”, pero que no se queda en la queja, sino que actúa. “Hagámoslo de otra forma, tenemos todo para hacerlo, podemos.” 

Hoy Lula se percibe como una “arquitecta de la vida”. Para ella, la sustentabilidad crea comunidad en una generación con ganas de potenciarse como seres humanos.

Foto de China Carracedo