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Día Mundial de los Océanos

Foto propia sacada en una playa australiana

Es tanto lo que siento cuando pienso en el océano, que me cuesta sintetizar mis ideas…

En primer lugar, para mi, el mar es hogar. Crecí en Mar del Plata y cada lugar nuevo que elijo para vivir, tiene que estar cerca del agua. Siento, que si estoy lejos del mar, estoy lejos de mi casa. Tan fuerte es mi conexión con el mar que es de lo que más me gusta escribir, dibujar, fotografiar y leer. 

Es tan versátil y misterioso, que se que siempre algo nuevo me va a dar. Caudal de vida y energía

El mar me cura, me limpia. Me cobija cuando estoy mal y me susurra verdades cuando no encuentro respuestas.

Me puedo quedar horas y horas tan sólo mirándolo bailar. Me hipnotiza. Me inspira.

Me renueva. Me da una indescriptible sensación de expansión y profundidad que me hace conectar con algo más allá de lo corporal. En él trasciendo.

Foto propia probando una funda para sacar fotos en el agua

Hay muchísima información sobre la importancia que tiene para nuestras vidas y la de todos los seres vivos. Hay, también, muchísima información sobre las enormes pérdidas de biodiversidad marina que día a día se reproducen. De los corales que mueren, de las especies que se extinguen, de los glaciares que se derriten, del plástico, macro plástico, micro plástico y todos los tipos de plásticos que se les ocurra, que se mudan a las aguas del océano, PERIÓDICAMENTE.

Ya es evidente que no podemos seguir así… No conozco persona que no se sienta atraídx por el mar, o al menos, que no lo considere como una maravilla de la naturaleza.

¿Vamos a dejarlo morir?

Desde dejar de usar bolsas plásticas hasta involucrarte en alguna acción en pos del cuidado de los océanos, hay cambios para todos los gustos.

Te invito a que en este #DíaMundialDeLosOcéanos te sumes asumiendo algún compromiso, por más mínimo que sea, ayuda. 

Cuidemos el mar que es lo más lindo que existe en este mundo

¿A vos qué te produce el océano?

Foto propia desde un acantilado en Australia

Historias

Marti de Marcos – Limpiando el Mundo

Marti limpiando una playa

¿Qué es la impotencia?

Para Marti de Marcos, de Limpiando el Mundo, la impotencia fue lo que la llevó a tomar acción. Con la meditación como herramienta fundamental para el despertar de la conciencia, Martina, de 27 años, decidió crear una ONG que concientiza sobre el problema del plástico y las acciones para evitarlo.

Como tantos otros, Marti es una emigró de Argentina. Ahora vive en Australia, país que reconoce como su lugar. Con el primer problema que se encontró al llegar a la tierra de los canguros, fue con que no encontraba espacios para dar.

Estudiando, conoció que había un grupo de gente que limpiaba las playas.¡Bingo! Ahí empezó a relacionarse con la problemática. Al encontrar que existía mucha información sobre la basura, pero que no estaba difundida, se enojó y quiso hacer algo para crear conciencia, para despertar.

Se fue a Panamá a hacer una pasantía en la ONU donde siguió capacitándose y empezó a dar charlas en distintas instituciones. Algo pasó en esos 6 meses de pasantía. Un colegio, una alumna, estar en el lugar perfecto en el momento indicado. Eso fue lo que impulsó a un legislador panameño a promover la ley que prohibiría las bolsas plásticas en el país a partir de enero 2018. El impacto era real. Las charlas estaban despertando conciencia.

De vuelta en Aus., seguía pensando en cómo seguir difundiendo el mensaje. Así que dejó todo otra vez y se fue 9 meses a recorrer latinoamérica dando charlas de concientización ambiental en instituciones. Al mes de arrancar la travesía, Bono, su novio, se sumó al proyecto buscando un cambio en su vida. 

Recorrieron 11 países, visitando más de 170 instituciones.

De todas las experiencias que vivió Martina, hay una que le humedece los ojos: estaba en Bocas del Toro (Panamá) y llevaba 8 horas dando charlas a 1000 alumnos. Al final de día, uno de los nenes, se escurre y corre hasta sus brazos para despedirla. Se fundieron en un abrazo que no necesitó palabras. Era la recompensa, el impacto. La emoción traspasa la pantalla, y me dice: “ahí entendí, que lo más importante, es el amor.” 

Marti encontró en el problema del plástico una excusa para dar, y en el dar, una manera de hacer de este mundo, un mundo más amoroso.

Martina dando una charla sobre el impacto de los plásticos en los océanos